lunes, 15 de octubre de 2012
No hay que desanimarse con las decisiones equivocadas que uno toma. Debes confiar en tu yo antiguo. Ciertamente tu yo con quince años pudo equivocarse por no estudiar aquella asignatura o tu yo de veintitrés por aceptar aquel trabajo. Pero fuiste tú quien las tomó y seguramente dedicaste un tiempo a reflexionarlas. ¿Por qué crees que ahora tienes el derecho a juzgar lo que él (tu yo antiguo) decidió?
Acepta quien eres, no tengas miedo de ser la persona en quien te has convertido con tus decisiones
domingo, 22 de abril de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
no siempre son 2, porque el blanco puede ser negro, porque el negro es la mezcla de todos los colores, porque lo más fácil no siempre es lo acertado, porque lo complicado a veces es más atractivo, porque lo atractivo no siempre tiene que ser bello, porque un no a veces es un si, y un si a veces es un no escondido, porque no es oro todo lo que reluce ni plata todo lo que no brilla, porque comer a veces no te quita el hambre y dormir no significa que descanses, porque que me quieras no significa que no esté sola, porque estar rodeada de gente no significa estar acompañada, porque se puede soñar despierto, porque a veces los ojos hablan más que millones de palabras, porque a veces los silencios duelen más que las palabras.
miércoles, 7 de marzo de 2012
martes, 29 de noviembre de 2011
"Casi podríamos..." Está bien la vida en condicional. "No pensé que pasaría..." Dudaste, ¿Quién sabe? Una vida inventada, oponiéndose a la realidad y la rutina diarias. Una "casi" vida, "casi" al alcance de la mano. Una fantasía modesta, un viento fresco, un susurro de ánimo. Que parece cambiar todo, pero realmente no mueve nada ni medio milímetro. A veces decimos "Hubiésemos podido..." Esa es la frase nostálgica, la que te devuelve por un momento a esa vida en condicional. No importa. Lo que va a cambiar realmente el futuro, es que hagas lo que desees, en presente, pero que se note. Si te equivocas? Si cometes errores? Tranquilo, debes aprender de ellos. Siempre tendrás otra oportunidad que se llama "mañana". Pero ante todo, deja atrás el pretérito imperfecto. "Yo amaba"... Por alguna razón se llamará imperfecto... Y nunca olvides que "yo aprendí" es pretérito, perfecto y simple.
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